Suelo porcelánico o vinílico en Madrid: ¿Cuál elijo para mi reforma?

Me acuerdo perfectamente de la primera vez que entré en el piso. Era un tercero exterior en la zona de Chamberí, con esa luz de tarde que te convence de firmar la hipoteca casi sin mirar los números. Pero en cuanto bajé la vista, la ilusión se me frenó en seco. El suelo era un poema. Un parquet de espiga de los años setenta, levantado por zonas, con ese color rojizo oscuro que se comía toda la luz y crujía como si estuvieras pisando patatas fritas.